Celebrando 50 años de vida Sacerdotal del Padre Juan Vicente Mcloughlin

Un abrigo multi-colores En esos años de 1960 se realizaba una obra musical con el título "El multi-colorado abrigo de sueños" sobre José en el libro de Génesis y la venta de él en esclavitud de parte de sus hermanos en carne...Hasta las lolas en la calle cantaban sus estribillos sonoros...
Ha sido un emblema de mi propia vida sacerdotal.     Como decía Neruda en uno de sus poemas:
Lentamente voy cruzando el silencio
y parece que nadie me acompaña
Ah, viajero, no es niebla
ni silencio, ni muerte
lo que viaja contigo,
sino tu mismo y con muchas vidas. Y así ha sido...con muchas vidas y muchos colores! Al terminar la Escuela de Verano en la Zona Sur en enero de este año fui a acompañar a personas de la Parroquia en la Misa de clausura. La Nueva Evangelización aparecía en todos sus testimonios: nuevos caminos al Perdón, nuevos horizontes para la Familia, la Lectio Divina y un nuevo aprecio de la Palabra, nuevas actitudes frente al Conflicto, una nueva mirada a las Comunidades... Me sentía privilegiado y asombrado frente a ese nuevo entusiasmo. Se renace automáticamente en la fe comunitaria y solidaria... En el año 1963-el día de Pentecostés- fui ordenado sacerdote. En plena marcha del Concilio Vaticano II. Murió ese fin de semana el Papa Juan XXIII cuyo pueblo natal visité algunos años después, saludando su hermano ya anciano...Salimos del seminario al mundo actual con las novedades de la Liturgia y las traducciones en el vernáculo. Probamos laicos valientes que atrevían acercarse al santuario para leer en público: temerosos algunos, cautelosos otros, frente al juicio de sus pares en un pueblo chico. Cambiamos el modelo de la Iglesia de una pirámide a unos círculos concéntricos...Todo parecía posible en esos años y salían muchas vocaciones religiosas...
En mi Diócesis de Dublín se formaban grupos de sacerdotes como senado de la Diócesis y nosotros formamos grupos ad hoc de vicarios cooperadores, a veces con las religiosas del sector, para la convivencia y para realizar proyectos en común...Todos leíamos los boletines eclesiales y culturales como The Bible Today- un mensual de los EEUU o Herder Correspondence desde Europa... Soñamos y conversamos mucho sobre las posibilidades sociales y contemplativas de nuestra fe Católica...
Se ponía mucho énfasis en realizarnos en nuestra humanidad, dejando al lado el clericalismo...Con los deportes y la música y teatro nos fuimos civilizando y humanizando codo a codo con laicos de visiones similares. Para mí la Sociedad de San Vicente de Paul fue una buena instancia de compartir con hombre y mujeres de mucha iniciativa y de sentido solidario: con grupos jóvenes en sus clubes y sus vacaciones, y las visitas domiciliarias. Me ayudaron a crecer como persona en todos los sentidos, humanos, sociales y contemplativos.
Con las amistades formadas con parejas de nuestra época aprendimos de la riqueza de la vida conyugal y familiar. En muchos casos quedaron amistades de por vida. Nunca faltaban temas, la política del día, los deportes, la vida parroquial, las obras de teatro en las cuales nos metimos, la literatura... Yo jugaba Golf-que me abría muchos espacios entre los varones los fines de semana.
En el año 1979 fui aceptado por los Columbanos como asociado en Chile; mi obispo en Dublín tenía mucha interés en los voluntarios de su Diócesis y nos visitó en 1982 a los dos (P. Jaime Prendiville era mi compañero de misión) y más tarde su sucesor como Arzobispo, quien me facilitó el proceso definitivo de quedarme en Chile con los Columbanos. Así comenzó una segunda vida. Fue un Chile en los 80 con mucho movimiento social y político-solidario. Estuve varios años en Conchalí y después en Macul y años después tuve un período de 10 años en dos Parroquias en Valparaíso.
Así de verdad, ha sido un abrigo de muchos colores y agradezco al Señor por sus muchas gracias e inspiraciones durante todos estos cincuenta años en su viña                Palabras del Padre Juan Vicente Mcloughlin                                                                                                                                                                 Un Abrigo Multi-colores

Un abrigo multi-colores

En esos años de 1960 se realizaba una obra musical con el título «El multi-colorado abrigo de sueños» sobre José en el libro de Génesis y la venta de él en esclavitud de parte de sus hermanos en carne…Hasta las lolas en la calle cantaban sus estribillos sonoros…
Ha sido un emblema de mi propia vida sacerdotal.

 

 

Como decía Neruda en uno de sus poemas:
Lentamente voy cruzando el silencio
y parece que nadie me acompaña
Ah, viajero, no es niebla
ni silencio, ni muerte
lo que viaja contigo,
sino tu mismo y con muchas vidas.

Y así ha sido…con muchas vidas y muchos colores!

Al terminar la Escuela de Verano en la Zona Sur en enero de este año fui a acompañar a personas de la Parroquia en la Misa de clausura. La Nueva Evangelización aparecía en todos sus testimonios: nuevos caminos al Perdón, nuevos horizontes para la Familia, la Lectio Divina y un nuevo aprecio de la Palabra, nuevas actitudes frente al Conflicto, una nueva mirada a las Comunidades… Me sentía privilegiado y asombrado frente a ese nuevo entusiasmo. Se renace automáticamente en la fe comunitaria y solidaria…

En el año 1963-el día de Pentecostés- fui ordenado sacerdote. En plena marcha del Concilio Vaticano II. Murió ese fin de semana el Papa Juan XXIII cuyo pueblo natal visité algunos años después, saludando su hermano ya anciano…Salimos del seminario al mundo actual con las novedades de la Liturgia y las traducciones en el vernáculo. Probamos laicos valientes que atrevían acercarse al santuario para leer en público: temerosos algunos, cautelosos otros, frente al juicio de sus pares en un pueblo chico. Cambiamos el modelo de la Iglesia de una pirámide a unos círculos concéntricos…Todo parecía posible en esos años y salían muchas vocaciones religiosas…
En mi Diócesis de Dublín se formaban grupos de sacerdotes como senado de la Diócesis y nosotros formamos grupos ad hoc de vicarios cooperadores, a veces con las religiosas del sector, para la convivencia y para realizar proyectos en común…Todos leíamos los boletines eclesiales y culturales como The Bible Today- un mensual de los EEUU o Herder Correspondence desde Europa… Soñamos y conversamos mucho sobre las posibilidades sociales y contemplativas de nuestra fe Católica…
Se ponía mucho énfasis en realizarnos en nuestra humanidad, dejando al lado el clericalismo…Con los deportes y la música y teatro nos fuimos civilizando y humanizando codo a codo con laicos de visiones similares. Para mí la Sociedad de San Vicente de Paul fue una buena instancia de compartir con hombre y mujeres de mucha iniciativa y de sentido solidario: con grupos jóvenes en sus clubes y sus vacaciones, y las visitas domiciliarias. Me ayudaron a crecer como persona en todos los sentidos, humanos, sociales y contemplativos.
Con las amistades formadas con parejas de nuestra época aprendimos de la riqueza de la vida conyugal y familiar. En muchos casos quedaron amistades de por vida. Nunca faltaban temas, la política del día, los deportes, la vida parroquial, las obras de teatro en las cuales nos metimos, la literatura… Yo jugaba Golf-que me abría muchos espacios entre los varones los fines de semana.
En el año 1979 fui aceptado por los Columbanos como asociado en Chile; mi obispo en Dublín tenía mucha interés en los voluntarios de su Diócesis y nos visitó en 1982 a los dos (P. Jaime Prendiville era mi compañero de misión) y más tarde su sucesor como Arzobispo, quien me facilitó el proceso definitivo de quedarme en Chile con los Columbanos. Así comenzó una segunda vida. Fue un Chile en los 80 con mucho movimiento social y político-solidario. Estuve varios años en Conchalí y después en Macul y años después tuve un período de 10 años en dos Parroquias en Valparaíso.
Así de verdad, ha sido un abrigo de muchos colores y agradezco al Señor por sus muchas gracias e inspiraciones durante todos estos cincuenta años en su viña

 

 

           Palabras del Padre Juan Vicente Mcloughlin

                                                                                                                                                                Un Abrigo Multi-colores